Iván tuvo un malestar que lo desaceleró un poco y yo decidí acompañarlo, pues es mi costumbre cerrar la expedición, por lo que nos quedamos un poco rezagados del grupo principal que avanzaba a paso de porter. Una vez cruzada la laguna nos vimos avanzando a través de la extensa pampa rocosa y por la radio Jorge nos confirmaba que debíamos bordear por la izquierda el enorme peñón de roca que se ubicaba entre las dos cumbres. Una vez que llegamos al peñón (FOTO 2)
, avancé lo más rápido que pude para dar el encuentro al grupo de avanzada y así tener un poco más claro el camino, pero al llegar arriba encontré que el paso del equipo había sido impresionantemente rápido pues ya no se encontraban a simple vista, por lo que simplemente esperé a que Iván terminara de subir mientras trataba de comunicarme nuevamente por radio con Jorge para pedir más instrucciones sobre el camino ya que no había huellas por ningún lado pues el terreno era pura piedra. Para cuando llegó Iván aún no habíamos re-establecido comunicaciones y la interferencia de las montañas no permitió escuchar claramente el último mensaje. Pedazos de palabras y estática de una de las voces del equipo de avanzada sugerían ir por la izquierda teniendo como norte la segunda cumbre del Coropuna por lo que empezamos nuestra marcha por una extensa explanada llena de surcos y rocas. Pasamos por colinas, trochas, tambos, más pampa, y cerros que subimos lo más rápido que pudimos para alcanzar al equipo de avanzada. Las huellas que encontrábamos en el camino nos hacían sentir que íbamos por buen camino. Intermitentemente contábamos con el apoyo por radio del Team pero lo similar del terreno por el que ellos habían pasado nos hacía creer que estábamos por buen camino. No fue si no hasta que ya estábamos cara a cara con el lado izquierdo del COROPUNA que recién nos dimos cuenta de cuan distantes estábamos. Todo este tiempo, a partir del peñón nos habíamos estado separando más y más conforme avanzábamos. La distancia entre ambos grupos era de más de 5 horas y era ya más de las 4 de la tarde por lo que apuramos el paso para alcanzarlos antes que nos caiga la noche. Sin almuerzo en el buche avanzamos lo más que pudimos con la ayuda por radio de Daniel y los porters, pero fue inútil, nos dieron las 6 de la tarde y había que tomar decisiones antes que las condiciones empeoraran. Iván la tenía clara: Aprovechar lo que quedaba de luz y emprender el regreso hacia la construcción que quedaba antes de la laguna de Pallarcocha, para dormir y luego partir hacia la ciudad de Arequipa. Yo también la tenía clara: Avanzar para alcanzar al Campamento Base, y contar luego esto como una anécdota más durante la reparadora cena, y al día siguiente partir hacia el Campamento Avanzado 1, y, of course, Coronar el COROPUNA. Decidimos recurrir a Jorge por radio para que nos pudiera dar una luz en esta disyuntiva. Jorge la tenía aún más clara (GRACIAS JORGE POR LA INVALORABLE LECCIÓN DE TOMA DE DECISIONES EN ALTA MONTAÑA) y entre interferencia y pilas bajas nos dio su opinión. Pedimos un tiempo para conversar entre Iván y yo y al cabo de unos minutos y evaluar la situación Iván de todas maneras deseaba bajar y obviamente yo quería seguir haciendo travesía para alcanzarlos, pero separarnos no era una opción para mi pues no iba a dejar que Iván bajara sólo. Entonces, aún con la cabeza caliente por el COROPUNA decidí acompañar a Iván hacia abajo para luego regresar y alcanzar al equipo. Empezamos la bajada, Iván abría y yo lo seguía, madurando la idea del regreso. El tiempo pasaba y si durante el día había sido difícil nuestro avance debido a lo accidentado del terreno agréguenle ahora a eso la más absoluta oscuridad. No teníamos más de metro y medio de visibilidad, y la bajada se volvió todo un capítulo aparte. Ante toda la oscuridad que nos rodeaba, para avanzar echamos manos a nuestros conocimientos de orientación con estrellas y con la luna (¿Quién dijo que el curso de Cosmología no servía?). Los caminos por los que íbamos nos obligaban a ir de costado y era poco lo que avanzamos hacia abajo. Decidimos ir por el surco del rio seco y conforme bajábamos las paredes laterales crecían más y más, así como que el rio seco ya no estaba tan seco pues encontramos hielo, nieve y agua. Regresamos un poco para salir de ahí pues nos podíamos adentrar tanto que ya no podríamos salir. Una vez afuera decidimos avanzar paralelamente al surco del rio seco, pero cada vez era más y más difícil pues nos encontrábamos en medio de morrena pura. Luego de unos minutos, ya era las 9pm y nos encontrábamos rodeados por lo que creíamos eran abismos (ya de día pudimos ver bien que estábamos en el extremo de una colina de morrena) y la única forma de salir era subiendo! Ahí nuevamente tuvimos que balancear la situación y tomar decisiones. Teníamos que VIVAQUEAR a 5,100 msnm! Y así lo hicimos, nos pusimos cual orugas uno junto al otro para soportar el intenso frio de la noche con un glaciar atrás nuestro. Foto (FOTO 3)
, video y charla de por medio la idea era esperar a que salga el cuarto menguante y con su iluminación seguir bajando. Pero la luna llegó y decidimos no movernos ya hasta temprano en la mañana. Entre sueños y fríos fui madurando la idea que la montaña se me había cerrado y que sin alimento por más de 24 horas iba a ser imposible que los alcanzara, así que esa misma mañana alineé mis objetivos con los de Iván y empezamos a bajar a mil por hora (FOTO 4)
para alcanzar a cualquier tipo de transporte que nos pudiera llevar hasta Arequipa, sin que tengamos que esperar por el bus que pasaba a las 4pm luego de más de día y medio sin probar bocado alguno. A eso de las 7am fuimos testigos presénciales en primera fila de un maravilloso espectáculo de la naturaleza: la salida del sol entre las dos cumbres principales del Coropuna (FOTO 5)
. Lo que había predicho pitonisamente Iván se cumplió tal como avizoró pues a eso de las 11am llegamos a la carretera y ahí se encontraba una camioneta con una muy amable familia que nos dio un aventón en su tolva (FOTO 6)
hasta el pueblo más cercano. En el camino de regreso veíamos cómo se alejaba el Coropuna (FOTO 7)
, seguros de que nos volveríamos a encontrar. Al llegar al pueblo, la mamá de la familia que nos apoyó nos invitó Yogurt que sabía como los dioses pues era el primer bocado en día y medio! Luego nos despedimos y no sabemos si fue fruto de lo cansados o mal alimentados que estábamos que nos olvidamos por completo de preguntar sus nombres o siquiera pedirles un e-mail de contacto. Si por casualidad están leyendo esto please escríbannos un mail a omarspeedy@hotmail.com para poder contactarlos. Una vez más, GRACIAS POR EL APOYO. Casi de inmediato al Yogurt nos enteramos que ya estaba partiendo un bus a la ciudad de Arequipa y luego de la respectiva foto (FOTO 8)
corrimos a alcanzarlo. Al llegar a Arequipa, como siempre, el calor de la señora Benítez nos hizo sentir como en casa. GRACIAS!!! Luego de un reparador baño nos fuimos con José Luis (FOTO 9)
a una señora comilona por los kilos que habíamos perdido.En fin, fue una gran experiencia de supervivencia y toma de decisiones que nos hizo crecer en la montaña.
Omar
1 comentario:
puta omar, algo tienes que hacer con tu caminar, porque caminas de lo más feo, solo mira como arrastras la pierna en la foto 4, operate cuñao,
buena con el casco en la vivaqueada ivan,
oe omar, al menos le habras devuelto a la tía su taza que le choreaste en la penultima foto, o no? jajaja
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