sábado, 18 de agosto de 2007

CRÓNICA DEL COROPUNA

Despertar a más de 5700 msnm no es nada fácil, en especial, con vientos de más de 50km/h que remecen las carpas constante y fuertemente, con la seria posibilidad de tumbarlas, como efectivamente casi nos ocurre en la Expedición de la Asociación de Andinismo de la Universidad de Lima (AAUL) al Nevado Coropuna en Arequipa. En ese momento, todos los miembros de la expedición se despertaron de forma violenta para apuntalar el campamento y prepararse para el ataque a cumbre final. Tema aparte jugaron las temperaturas por debajo de los 20 grados bajo cero, que congelaban todo objeto, líquido y/o artefacto existente, incluso el gas licuado de nuestras cocinas. Al llegar la hora del ascenso final, el espectáculo era intimidador, escarcha de hielo en el interior de las carpas, vientos retumbando a nuestro alrededor, frío capaz de congelarte la misma sangre, y el cansancio acumulado durante las marchas de los días anteriores. Como mencionamos, la cocina terminó por congelarse y dejarnos sin lo esencial, el agua, la cual conseguíamos al descongelar la nieve y el hielo del piso de nuestra carpa. Así, sin suficiente líquido, ni desayuno, dando las 3 de la mañana, decidimos ir por el objetivo central de la Expedición, todo lo que habíamos tenido en mente los últimos meses de preparación, ahora teníamos que emprender el largo trayecto de casi 12 horas que nos llevaría desde los 5700msnm hasta los 6425msnm, para luego iniciar el descenso de todo el Volcán en 8 horas más de camino. Que día para nosotros!

La idea originaria de realizar la Expedición al Coropuna para este año, nace de una conversación entre los miembros de la AAUL, Matías Rubio, jefe de la Expedición y Arturo Woodman, en el campamento base de la Quebrada Ishinca, en Huaraz, durante la temporada de escalada del año 2006, pensando en los planes para la siguiente temporada; y concordando en dos cosas: alejarse de las montañas turísticas y muy concurridas de Huaraz y escalar una montaña de más de 6000 msnm. Ya en otro momento, hablando con Jorge “Coqui” Galvez, participante de la primera Expedición peruana en hacer cumbre en una montaña de mas de 8000 msnm, y socio de la AAUL, nos dimos cuenta que la montaña Coropuna, en Arequipa, provincia de la Unión, posee las dos características que estaban buscando, ser poco frecuentada, y tener mas de 6000 msnm, con precisión 6425 msnm. Además, resulta siendo el volcán más alto y la tercera montaña más alta del país, y poseedora del glaciar mas grande todo el Perú, por lo que, siendo muy atractiva para nuestros intereses, inmediatamente elaboramos un proyecto para subirla como meta del 2007. Esta idea empezó realmente a tomar forma, cuando se reintegra a la AAUL y se une a este proyecto un antiguo socio de nuestra institución, Jorge Freyre, un montañista con experiencia y participante, entre otras ascensiones de importancia, de la también exitosa expedición de la AAUL al Ecuador en el año 2001, donde sus miembros, escalaron diversas montañas y volcanes de similares características en dicho país. A él, siguieron por unirse un grupo de novatos con ganas de acumular experiencia en alta montaña, Beto Vizarreta, Iván Sanchez, Omar Ortega, Brenda Aller, Daniel Navarro y Manolo Benitez, todos miembros recientes de la Asociación.

Con el valioso aporte de Jorge al equipo, empezamos a entrenar de manera más organizada y dedicada, sabíamos que no iba a ser nada fácil y distribuimos tareas a cumplir entre todos. Tuvimos todo el apoyo de la Asociación de Andinismo y de la Universidad, en especial de nuestro presidente Chris García y de los departamentos de Bienestar Estudiantil e Imagen Universitaria, quienes no dudaron en asumir el Proyecto como suyo, dándole la prioridad y las facilidades para que se desarrolle de la mejor manera posible. Dentro de los entrenamientos programados, podemos contar entre otros un curso de rescate y seguridad en alta montaña dictado por la casa de Guías de Huaraz, en abril, varias salidas de preparación física y aclimatación a la lagunas Rapagna, Nevería y Putca (4800 msnm), otras tantas a la quebrada de Yuracmayo, un curso de primeros auxilios dictado por el cuerpo médico de la Universidad de Lima, una práctica de rescate y encordamiento en el glaciar de la montaña Rajuntay, las ascensiones de los picos San Andrés y del Anticona, en la Zona de Ticlio, Cordillera Central. Estas salidas de entrenamiento, junto con la preparación física y asesoría de nutrición permanente que recibimos en el gimnasio Personal Training, fueron fundamentales para que el 25 de Julio llegásemos a Arequipa con un excelente estado físico y con la preparación técnica adecuada.

En el cronograma preparado para la ascensión al Coropuna colocamos la ascensión previa a la montaña Chachani de 6057 msnm como aclimatación para nuestro objetivo central. Esta ascensión de tres días fue fundamental para poder prepararnos y acostumbrarnos a lo que se nos venía luego, pero no fue nada fácil tampoco, la realizamos en tres días y dos noches, el ataque a cumbre se realizó a la 1 am, con una duración de 12 horas entre la cumbre y el regreso al campamento. También fue muy útil para poder probar el equipo de montaña, ahí descubrimos que las botas de Brenda no eran las adecuadas para las temperaturas con las que lidiábamos, puesto que los dedos de los pies sufrieron congelaciones menores. Por otro lado, Iván descubrió que las cintas de sus crampones estaban más desgastadas de lo que deberían, teniendo que hacer el cambio de estas a casi 6000 metros de altura y temperaturas de alrededor de -10ºC. Así a las 10 am, Beto, Omar e Iván llegaban a la cumbre del Chachani (6057 msnm), su primera cumbre importante, luego de sortear diferentes dificultades y difíciles decisiones en la montaña.

Al regresar del Chachani a la ciudad de Arequipa, motivados por nuestro gran logro, iniciamos los preparativos para nuestro reto mayor, preparando toda la logística necesaria y metalizándonos para el nuevo objetivo, la cumbre de 6425 msnm del Volcán Coropuna. Contratamos con ilusión el transporte, 2 porteadores que se unieron al equipo, alimentos y todo lo necesario, emprendiendo el largo viaje de casi 8 horas, por la carretera Arequipa-Cotahuasi, hasta la laguna Pallarcocha, lugar de inicio de esta nueva aventura. Una vez en las faldas del llamado “Toro Dormido”, luego de unas largas horas de caminata desde los 4800 msnm, instalamos el campamento base a una altura de 5200 msnm a pocos metros del glaciar del nevado, en una zona plana, con la finalidad de aclimatar y descansar bien para lo que venía al día siguiente. En el trayecto desde la laguna hasta el campamento base Omar e Iván se desviaron de la ruta alejándose del recorrido original hasta perderse. Por la radio logramos establecer comunicación con ellos, pero aun con nuestras indicaciones no llegaron a ubicar el camino correcto, por lo que ya caída la noche, decidimos en conjunto, que lo mejor sería que vuelvan a Arequipa, tanto por el bien de ellos como por el de la Expedición.

Ya al día siguiente, el resto del grupo continuamos el ascenso desde el campamento base a 5200msnm hasta el campamento de avanzada, a 5700msnm, instalándonos en el glaciar central de la montaña, sobre un sector lleno de penitentes (estalagmitas de hielo formadas por el viento) que tuvimos que aplanar para colocar las carpas.

El ascenso fue desgastador para muchos de nosotros, pues cargábamos el equipo en nuestras mochilas que llegaban a pesar más de 15 kilos. En todo momento contamos con la ayuda de los hermanos Teo y Alex, dos muchachos que nos ayudaron a “portear” parte del equipo. Con antelación habíamos guardado las mazamorras y la avena para minutos antes del ataque a la cumbre, lamentablemente no pudimos comerlos por el frío y el viento, ya que estos congelaron el gas de la cocina y desestabilizaron la carpa de Jorge, quien tuvo que salir a media noche a repararla. Con menos de medio litro de agua para el ataque a cumbre y sin alimentos dieron las 2 am, no faltaron las dudas, si dadas las condiciones debíamos seguir o no seguir con el plan y con nuestro sueño, atacar la cumbre a las 3 am. Entre las carpas nos hicimos las preguntas de rigor, el más decidido fue Jorge Freyre, quien en ese instante creyó que iba a salir solo a enfrentar el reto, pero el grupo se armó de valor, era un sueño de todos y Beto, Brenda y Daniel salieron junto a Jorge a conseguir los 6425 msnm que ostenta el Volcán Coropuna. Recordemos que el grupo se había reducido de 9 a 6 integrantes, el jefe de la Expedición, Matias, tuvo que regresar días antes a la ciudad de por motivos familiares, en tanto, Iván y Omar, se habían perdido por las faldas de la gran montaña, desviándose del trayecto y alejándose a más de 3 horas del campamento base. Los que nos quedamos, sabíamos que ahora no solo jugábamos con nuestro sueño sino también con el sueño de ellos. Tanto así, que en la última comunicación radial con Iván, este le dijo a Jorge, “por favor hagan cumbre”.

Llegaban las 3am y todos estábamos concentrados para asumir el reto que se nos venía, salir de la carpa a una temperatura de -20 grados centígrados, totalmente equipados para el ascenso final a la cumbre de la montaña, 2 de nuestros amigos, Manolo y Alex “el porter”, decidieron quedarse en el campamento, para esperar el regreso como soporte, en caso algo ocurriese o llegásemos muy cansados. Al inicio, costó mucho pasar entre los penitentes, pero con el transcurrir de las horas, comenzamos a dominar como destruir, pasar y esquivar los mismos, conforme seguíamos subiendo. Luego de un buen comienzo, Beto, nos informa que esta experimentando el doloroso congelamiento de los dedos de su mano. Con mucho pesar, tomó la sabia decisión de regresar al campamento de avanzada. Los primeros rayos solares comenzaron a iluminar nuestro ascenso, amanecía y parecía que no avanzábamos al ritmo requerido, fue ahí que Jorge, decidió cambiar posiciones con Daniel y acelerar el paso para abrir el camino junto con Teo, nuestro porteador. El resto de nosotros lo seguimos lo más rápido que podíamos para no perderlo de vista. El camino era muy accidentado, con rocas y penitentes, en algunos tramos tuvimos que escalar pequeñas paredes de roca congelada, las que hacían que la adrenalina fluyese en cantidades industriales y que nuestra respiración se torne agitada por la falta de oxígeno. Además la ruta por momentos adquiría una mayor inclinación. Luego de muchas horas de duro caminar y escalar llegamos a divisar lo que creímos era la cumbre bastante cerca, sin embargo el paso ya era lento. Luego descubrimos que esta no era en realidad la cumbre sino la ante cumbre, y desde ella logramos ver la verdadera cumbre principal, que estaba aun más lejos.

Cerca del medio día, a unos 6300msnm, ya en la ante cumbre, nos sobrepasaron unas nubes negras con vientos huracanados cargados de nieve arrastrada de los otros picos del Coropuna, este fue el momento más crítico de toda la travesía ya que la visibilidad se redujo a cero, uno no podía ver ni sus manos, la comunicación se hizo imposible la potencia de los vientos que nos azotaban no dejaban oír otra cosa que fuera su rugido, la sensación térmica disminuyó abruptamente. Con todo esto continuamos ascendiendo con mucho cuidado. Al despejarse, la vista era increíble, era maravilloso verse por encima de los demás picos de las montañas de la Zona, el Solimana y las otras cumbres del nevado, tramos de la cordillera, todo estaba bajo nuestros pies, incluso las nubes, estábamos en lo más alto. Así, llegábamos a la cumbre principal del Coropuna; el equipo, a través de Jorge, puso la bandera de la AAUL en la marca de los 6425 msnm, punto más alto del Coropuna, habíamos logrado nuestro objetivo y traíamos de regreso una gran felicidad para la Asociación de Andinismo de la Universidad de Lima.

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