
Es así que queremos agradecer a Jose Bustamante (Papa), Maritza Taffur (Mamá), Samuel Alejandra, Camila (Hijos) y Stefany (Sobrina) por la enorme ayuda que nos dieron.
¡Gracias!
Este es el Blog de la Expedición Coropuna 2007, integrada por miembros de la AAUL.

Despertar a más de 5700 msnm no es nada fácil, en especial, con vientos de más de 50km/h que remecen las carpas constante y fuertemente, con la seria posibilidad de tumbarlas, como efectivamente casi nos ocurre en
La idea originaria de realizar
Con el valioso aporte de Jorge al equipo, empezamos a entrenar de manera más organizada y dedicada, sabíamos que no iba a ser nada fácil y distribuimos tareas a cumplir entre todos. Tuvimos todo el apoyo de
En el cronograma preparado para la ascensión al Coropuna colocamos la ascensión previa a la montaña Chachani de 6057 msnm como aclimatación para nuestro objetivo central. Esta ascensión de tres días fue fundamental para poder prepararnos y acostumbrarnos a lo que se nos venía luego, pero no fue nada fácil tampoco, la realizamos en tres días y dos noches, el ataque a cumbre se realizó a la 1 am, con una duración de 12 horas entre la cumbre y el regreso al campamento. También fue muy útil para poder probar el equipo de montaña, ahí descubrimos que las botas de Brenda no eran las adecuadas para las temperaturas con las que lidiábamos, puesto que los dedos de los pies sufrieron congelaciones menores. Por otro lado, Iván descubrió que las cintas de sus crampones estaban más desgastadas de lo que deberían, teniendo que hacer el cambio de estas a casi
Al regresar del Chachani a la ciudad de Arequipa, motivados por nuestro gran logro, iniciamos los preparativos para nuestro reto mayor, preparando toda la logística necesaria y metalizándonos para el nuevo objetivo, la cumbre de 6425 msnm del Volcán Coropuna. Contratamos con ilusión el transporte, 2 porteadores que se unieron al equipo, alimentos y todo lo necesario, emprendiendo el largo viaje de casi 8 horas, por la carretera Arequipa-Cotahuasi, hasta la laguna Pallarcocha, lugar de inicio de esta nueva aventura. Una vez en las faldas del llamado “Toro Dormido”, luego de unas largas horas de caminata desde los 4800 msnm, instalamos el campamento base a una altura de 5200 msnm a pocos metros del glaciar del nevado, en una zona plana, con la finalidad de aclimatar y descansar bien para lo que venía al día siguiente. En el trayecto desde la laguna hasta el campamento base Omar e Iván se desviaron de la ruta alejándose del recorrido original hasta perderse. Por la radio logramos establecer comunicación con ellos, pero aun con nuestras indicaciones no llegaron a ubicar el camino correcto, por lo que ya caída la noche, decidimos en conjunto, que lo mejor sería que vuelvan a Arequipa, tanto por el bien de ellos como por el de
Ya al día siguiente, el resto del grupo continuamos el ascenso desde el campamento base a 5200msnm hasta el campamento de avanzada, a 5700msnm, instalándonos en el glaciar central de la montaña, sobre un sector lleno de penitentes (estalagmitas de hielo formadas por el viento) que tuvimos que aplanar para colocar las carpas.
El ascenso fue desgastador para muchos de nosotros, pues cargábamos el equipo en nuestras mochilas que llegaban a pesar más de 15 kilos. En todo momento contamos con la ayuda de los hermanos Teo y Alex, dos muchachos que nos ayudaron a “portear” parte del equipo. Con antelación habíamos guardado las mazamorras y la avena para minutos antes del ataque a la cumbre, lamentablemente no pudimos comerlos por el frío y el viento, ya que estos congelaron el gas de la cocina y desestabilizaron la carpa de Jorge, quien tuvo que salir a media noche a repararla. Con menos de medio litro de agua para el ataque a cumbre y sin alimentos dieron las 2 am, no faltaron las dudas, si dadas las condiciones debíamos seguir o no seguir con el plan y con nuestro sueño, atacar la cumbre a las 3 am. Entre las carpas nos hicimos las preguntas de rigor, el más decidido fue
Llegaban las 3am y todos estábamos concentrados para asumir el reto que se nos venía, salir de la carpa a una temperatura de -20 grados centígrados, totalmente equipados para el ascenso final a la cumbre de la montaña, 2 de nuestros amigos, Manolo y Alex “el porter”, decidieron quedarse en el campamento, para esperar el regreso como soporte, en caso algo ocurriese o llegásemos muy cansados. Al inicio, costó mucho pasar entre los penitentes, pero con el transcurrir de las horas, comenzamos a dominar como destruir, pasar y esquivar los mismos, conforme seguíamos subiendo. Luego de un buen comienzo, Beto, nos informa que esta experimentando el doloroso congelamiento de los dedos de su mano. Con mucho pesar, tomó la sabia decisión de regresar al campamento de avanzada. Los primeros rayos solares comenzaron a iluminar nuestro ascenso, amanecía y parecía que no avanzábamos al ritmo requerido, fue ahí que Jorge, decidió cambiar posiciones con Daniel y acelerar el paso para abrir el camino junto con Teo, nuestro porteador. El resto de nosotros lo seguimos lo más rápido que podíamos para no perderlo de vista. El camino era muy accidentado, con rocas y penitentes, en algunos tramos tuvimos que escalar pequeñas paredes de roca congelada, las que hacían que la adrenalina fluyese en cantidades industriales y que nuestra respiración se torne agitada por la falta de oxígeno. Además la ruta por momentos adquiría una mayor inclinación. Luego de muchas horas de duro caminar y escalar llegamos a divisar lo que creímos era la cumbre bastante cerca, sin embargo el paso ya era lento. Luego descubrimos que esta no era en realidad la cumbre sino la ante cumbre, y desde ella logramos ver la verdadera cumbre principal, que estaba aun más lejos.
Cerca del medio día, a unos 6300msnm, ya en la ante cumbre, nos sobrepasaron unas nubes negras con vientos huracanados cargados de nieve arrastrada de los otros picos del Coropuna, este fue el momento más crítico de toda la travesía ya que la visibilidad se redujo a cero, uno no podía ver ni sus manos, la comunicación se hizo imposible la potencia de los vientos que nos azotaban no dejaban oír otra cosa que fuera su rugido, la sensación térmica disminuyó abruptamente. Con todo esto continuamos ascendiendo con mucho cuidado. Al despejarse, la vista era increíble, era maravilloso verse por encima de los demás picos de las montañas de



Después de realizar el inventario de equipo se llevó acabo una parrillada para agradecer a toda la asociación por su apoyo incondicional en nuestro proyecto, contamos con la asistencia de la mayoría de los integrantes de la AAUL y con la la de dos colados, Daniel Koecklin y el chacal, además de un par de colonas invitadas por Thirza que se jamearon toda la comida y acabron con nuestra chela, pero realizando una buena labor, entretener a nuestos enfermos Pablo Salazar y Christofer García, que de no ser por estas chicas hubieran terminado parandose de manos calatos o pelliscando pezones a sus amigos. Así se cierra este pequeño ciclo, nuevamente gracias a todos por su ayuda y apoyo,


